Martes, 14 Mayo 2019 18:28

Discurso de posesión del viceprefecto Alexandro Tonello

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Queridos compañeros y compañeras,
Hoy es un día de alegría. Hoy damos el primer paso para una transformación real, consciente, colectiva y técnica de nuestra Pichincha. Una provincia potente para proponernos y superar cualquier desafío de orden histórico.

Lo digo desde lo más íntimo: hoy es un día para celebrar y para marcar nuestra identidad política y cultural, que no es otra que la del servicio, el trabajo y la dedicación.

Aparentemente, yo vengo de la no política. De aquellos ciudadanos que con hacer su trabajo creen que no hacen política y que solo forman parte de ella cuando votan en las urnas. Pero en este proceso descubrí que eso es falso: hacemos política trabajando honestamente, porque señalamos un modo de vivir y servir. Si hacemos una buena obra, un buen negocio, si construimos un edificio o una cadena productiva, desarrollamos la política real, pragmática y efectiva al servicio de la calidad y el bienestar de nuestro prójimo.

Por eso estoy aquí, a esta edad, cuando hemos recorrido un camino y tenemos experiencia. Pero sobre todo porque vemos hacia adelante y sabemos que nuestros jóvenes y niños esperan mucho de nosotros, como esperan mis hijas, y los hijos de ustedes, los de todas las familias.
Ya lo han dicho algunas personas antes que yo, y ahora quiero reafirmarlo: el servicio público es altamente político, pero también debe ser altamente técnico. En una economía global, en un mundo cada vez más estrecho e interconectado, los Estados y los Gobiernos locales requieren de servidores con un sentido de la política asentado en la técnica y en la tecnología. Y a la vez, necesitamos servidores y autoridades con alta capacidad técnica que revaloricen la política y le den una dimensión humana, ética y social.

Todos sabemos que estamos aquí gracias al voto popular. Nacimos como una gesta democrática en la que el 24 de marzo los pichinchanos y pichinchanas decidieron que junto a Paola Pabón, conduzcamos la provincia, sus procesos sociales, sus cambios económicos, sus retos culturales, así como un sentido político del cambio que propusimos en la campaña electoral.

No fue fácil, en especial para mi familia y para mí. Pero impuesto el reto, motivado por la tenacidad y la experiencia de Paola, y por mi convicción, hicimos una campaña honesta, y ofrecimos lo que podíamos hacer: escuchar a la gente, recorrer sus barrios y comunidades, entender las dificultades que el actual Gobierno nos ha colocado a los productores, pequeños empresarios y a los emprendedores.

Lo quiero confesar: durante casi dos meses de campaña, he tenido uno de los mejores aprendizajes de mi vida, y es posible que haya sido la mejor preparación para cambiar mi visión del servicio público que ahora asumo.

Entendí por ejemplo, que la política electoral está plagada de inconsistencias, porque algunos candidatos, además de creerse ganadores, sin propuesta real, manejaron gran cantidad de dinero para engañar y seducir con falsas ilusiones. Pero aprendí también que político que no sintoniza con la gente y sus necesidades, no recibirá su confianza, su cariño y su voto. Porque la política es un acto de buena fe, tanto de los electores, como de los elegidos.

Y aprendí a hablar desde la opción posible, de ese sentido de responsabilidad pública. Y les doy mi palabra, en los cuatro años que tenemos para gobernar, seremos consecuentes con nuestro plan de gobierno. Haremos realidad lo que propusimos, siempre con ética, honestidad y sentido de urgencia en el trabajo.

Ahora tenemos como meta convertir a Pichincha en un polo productivo. Y eso forma parte de un deber estratégico para alcanzar el bienestar colectivo.

No solo es producir, es crear nuevos productos con ingenio y talento. No solo es exportar más, es proyectar la imagen de una nueva provincia. No es sustituir importaciones, es demostrar que estamos en capacidad de hacer nosotros mismos, productos de calidad. No solo es la posibilidad de crecer más, la meta es eliminar la pobreza.

Conocemos las preocupaciones sociales y económicas, pero lo más importante, es que en cada una de ellas hemos identificado potencialidades y soluciones.

Es nuestra responsabilidad entender las necesidades de los productores, pero no olvidemos que tenemos a un conjunto de consumidores con los que hay que contar para que nuestros productos tengan acogida por calidad y buenos precios. Y al revés: los consumidores también requieren entender que si no compran los productos locales, prefiriendo lo extranjero, afectan la ecnomía nacional.

Y para eso recuperaremos la MARCA PICHINCHA, como un símbolo de calidad, eficiencia y excelencia en cada uno de los procesos y aspectos que se viven en nuestra Pichincha. Será un sinónimo de cuidado al medio ambiente y por tanto de buen vivir para todos y todas. Pero también esa marca debe generar procesos de CAPACITACIÓN reales, efectivos. Y al mismo tiempo, con un alto contenido de PARTICIPACIÓN para que las sabidurías y los saberes se integren en la creación y en la evaluación de la marca.

La Pichincha productiva nos plantea un gran desafío que nos entusiasma: la incorporación de una política redistributiva, de reconocimiento y de representación hacia las mujeres de esta provincia. Porque esta provincia y esta marca, como esta prefectura, tienen rostro de mujer.

Pichincha tiene muchas potencialidades; como el café y el cacao, la leche, la metalmecánica, el desarrollo de software, el turismo. Pero requerimos avanzar. Y avanzar significa exportar. Por ejemplo: la pitahaya, la panela, todos los derivados de los lácteos, las pulpas de las diversas frutas, el procesamiento adecuado del arazá... e inspirados en lo que esta provincia ya ha demostrado: la calidad de sus flores.

Pero la potencialidad principal que tiene la provincia es su gente. Esa persona que se levanta desde temprano a trabajar para cumplir sus tareas; el que va al colegio o la universidad.

Es con la gente en cada rincón, y especialmente en las Juntas Parroquiales, que se hacen los cambios. Es con nuestra voluntad política, y no con discursos, que vamos a fomentar una Agenda Productiva para Pichincha.

Debemos unirnos para hacer productos innovadores, para mejorar las cosas que ya hacemos. Que Pichincha sea conocida por sus excelentes hoteles y servicios turísticos, no solo por sus bellos paisajes; que destaque por la diversidad y calidad de sus productos lácteos, no solo por la producción de leche; que se reconozca por sus chocolates, no solo por su cacao; que sea un referente en aromas, esencias y colores, no solo por producir café.

Y para eso mantendremos un real diálogo y una relación de respeto, sin perder nuestra condición de autoridades, con todos los sectores productivos para recuperar el empleo, potenciar la educación técnica y premiar a los mejores alumnos con becas en el exterior, para que retornen al campo a mejorar nuestros procesos.

Las cámaras, organizaciones, asociaciones de productores de esta provincia tienen un reto con nosotros, y nosotros con ellas, así como con las Juntas Parroquiales, las juntas de regantes y con las comunidades.

Para nadie es desconocido que en la década pasada hubo una propuesta para desarrollar la base productiva con buenas carreteras, centrales hidroeléctricas, escuelas y hospitales, que dieron lugar a una visión de futuro para el empresario y para las nuevas generaciones. Hoy queremos aprovechar esa base productiva, para desarrollar más proyectos alrededor de elementos vitales como el agua y nuestro talento humano. No basta con canales de riego, queremos instalaciones para el acopio, procesadoras, acueductos dinamizadores de otros proyectos integrales. Y por supuesto, contar con una adecuada red de caminos de segundo y tercer orden, para conectar nuestras culturas, ilusiones y productos.

La solución está en todos nosotros. En los empresarios, en los trabajadores, en los jóvenes y en las autoridades. Y no quisiera dejar de mencionar que aquí hay una sola condición para entender nuestro compromiso: nuestra fortaleza ética, nuestra energía vital y nuestro programa de gobierno, que lo trabajamos como una herramienta de transformación.

Quiero agradecer a Dios y a cada uno de ustedes por su voto de confianza. Quiero agradecer a Paola y al Presidente Correa por haberme invitado a participar en este reto. Y en especial quiero agradecerles a mi esposa y a mis hijas por su paciencia y amor y perdiles disculpas por el tiempo que les he quitado.

Quiero agradecerles a mis papás por el ejemplo de vida, por los valores que me inculcaron y por el hogar que nos dieron a mis hermanos y a mí. Quiero decirle a mi papá que al iniciar este camino, he descubierto una dimensión que no conocía de él, decirle también que admiro más que nunca todo lo que ha hecho y espero de todo corazón acercarme a su legado, estoy seguro que el Nonno en este momento estaría contento.

Vamos a aprender juntos y yo seré el primero.

Revolucionaremos esta provincia y, como revolucionarios de este siglo, lo haremos con la ciencia a la mano y con el talento de las nuevas generaciones, inspirados en la Revolución Ciudadana y en el buen vivir para nuestro pueblo.

Somos una provincia de desafíos y retos.

Cuenten conmigo y con nuestro equipo.

Gracias por la oportunidad de servir y gracias por obligarnos a ser más patriotas con esta posesión ante la historia y nuestro pueblo.

Un abrazo a todos y todas.

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